Mindfulness: Qu̩ es y para qu̩ sirve РTe lo contamos

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¿Alguien sabe decir el mindfulness qué es?

Para responder a esta pregunta hay que formular una premisa básica sobre la situación sociocultural en la que vivimos. La vida trepidante que impone las rutinas productivas del siglo XXI te  aboca sin remedio a vivir situaciones de estrés. Estas situaciones hacen que te rompas por dentro. Estos escenarios están derivados, generalmente, por  la complejidad del mundo laboral, de las relaciones de pareja, de factores externos que te influyen como la situación económica, el tráfico y, a veces, un entorno hostil. Ese deterioro interior te provoca situaciones de ansiedad, depresión o estrés.En este contexto, conocer técnicas como el mindfulness te pueden ayudar a recuperar el equilibrio interior para que tu vida recupere el sentido que jamás debía de haber perdido en el camino del día a día y de las interacciones personales. Corregir esos errores harán que vuelvas a ser tú. E, incluso, que seas capaz de encontrar la mejor versión de tú mismo.

El mindfulness qué es

No es sencillo explicar en pocas palabras la inmensidad de lo que este concepto esconde. Etimológicamente y desde el punto de vista de la psicología significa «atención plena». Por tanto, la práctica del mindfulness persigue conseguir mejoras en la concentración y la atención. Se trata, pues de evitar dispersiones y distracciones. Esa toma de conciencia se fija en el momento presente poniendo el foco en las emociones, los pensamientos o en la respiración o los sonidos, así como la temperatura o los olores que percibimos en un momento concreto. Sin embargo, esa toma de conciencia tiene que ser objetiva con el entorno; es decir, no implica un juicio o una interpretación.

El reto de las personas que desarrollan esta práctica para mejorar su nivel de  bienestar es doble. Por una parte, se trata de conseguir un estado de la conciencia que quede libre de todo los que les rodea. Sensaciones, sentimientos o pensamientos. Y, al tiempo, han de conseguir prestar atención y focalizar todo lo que corre en su interior.

En consecuencia, el mindfulness se localiza siempre en el momento presente dejando atrás lo que ocurrió en el pasado y las proyecciones del futuro. Conseguir evitar estos dos estadios hace que las personas se centren en lo que realmente importa que es el ahora. En este contexto, se permite el reconocimiento de los pensamientos como parte del presente, pero se ha de evitar generar juicios de valor sobre ellos. De hecho, se trata de replantearse los esquemas mentales habituales; es decir, la forma habitual en la que se construyen los pensamientos. No obstante, en este proceso se debe de evitar caer en la tentación de analizar esos pensamientos.

Mejorar los procesos mentales

Expertos en investigación científica sostienen que el mindfulness  aporta notables beneficios para las personas proporcionando, entre otros, una mejor salud mental, una reducción de los niveles de estrés y ansiedad así como mejoras en la concentración.

Tan solo con practicarlo durante media hora cada día se pueden ver mejorías sustanciales en los trastornos antes citados. La ciencia, además,  acredita que puede, incluso, mitigar los efectos del dolor, mejorar la memoria, la inteligencia emocional y la autoconciencia. Además, sus beneficios son notables en el sistema inmune.

Cuándo y dónde practicar mindfulness

Las personas que están habituadas a practicar mindfulness lo hacen media hora cada día. Este es el promedio para que las sesiones tengan una repercusión sobre el estado de ánimo. Sin embargo, para las personas que acaban de comenzar es recomendable empezar con unos diez minutos y aumentar progresivamente este tiempo hasta alcanzar los treinta minutos. Es imprescindible poder acostumbrarse poco a poco. De lo contrario, podría tener un efecto contraproducente dado que la persona se tiene que adaptar progresivamente. 

Al hilo de lo que acabamos de comentar, el lugar para practicarlo debería de ser un sitio tranquilo en el que no estemos expuestos a demasiados ruidos. La temperatura ideal para una sesión de mindfulness podría oscilar entre los 18 y los 25 grados. Dado que se trata de conseguir un estado de bienestar emocional y físico, el entorno tiene que acompañar a este objetivo. Naturalmente, es importante desactivar el móvil, apagar la televisión y todos los aparatos electrónicos que puedan perturbar ese momento de paz. Si se pone música lo ideal es que sea relajante y suave.

En cualquier caso, con la práctica se puede llegar a realizar mindfulness bajo cualquier circunstancia, pero, preferiblemente, con las condiciones que hemos indicado. Por otra parte, también es adecuado hacer las sesiones al aire libre, en el mar, la montaña o en el campo.

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